El Rebirthing Breathwork en los procesos de enfermedad

Cuando una persona recibe un diagnóstico grave, todo cambia. El mundo tal como lo conocía se detiene, y de repente hay que sostener algo que parece insostenible: el miedo, la incertidumbre, el dolor, la posibilidad de morir.

Yo sé lo que es eso. Mi madre tuvo cáncer. Lo superó una vez, y doce años después volvió y se la llevó. Mi abuela también. Así que cuando acompaño a alguien en un proceso de enfermedad, no lo hago solo desde mi capacidad de sostener. Lo hago desde un lugar que conozco bien.

Lo primero que observo en las personas enfermas es que dejan de respirar. O mejor dicho, ya respiraban poco, ahora respiran aún menos. Porque respirar verdaderamente nos conecta con el sentir. Y cuando lo que hay que sentir es demasiado, el cuerpo aprendió a protegernos. Lo que hace es cerrarse. Si no respiro, no siento. Para no derrumbarnos, para seguir funcionando. Y todo aquello a lo que no le damos espacio para ser sentido, se queda dentro. Y sostenerlo es agotador.

El Rebirthing Breathwork acompaña estos procesos de una forma muy especial. Crea un espacio donde la persona puede soltar lo que lleva dentro, donde el miedo puede salir, donde las lágrimas pueden caer, donde el cuerpo puede descansar de tanto sostener.

He acompañado personas con cáncer a través del Rebirthing Breathwork. Una de ellas empezó a respirar, pero no quería sentir en aquel momento todo lo que se le estaba moviendo en su interior por el proceso de enfermedad, y lo dejó estar, hasta que se dio cuenta de que no podía seguir sosteniendo tanto. Y de que necesitaba un espacio para soltar y para ser acompañada. Así que empezó a venir cada mes, combinando con sesiones de masaje, y ese acompañamiento la ayudó a transitar la enfermedad de una manera mucho más llevadera, armónica y orgánica. Más conectada, más sostenida y, sobre todo, más en paz consigo misma.

Porque el Rebirthing no solo trabaja con el miedo a la muerte. También trabaja con el deseo de vivir, con aumentar la pulsión de vida. Inhalar es tomar la vida, agarrarse a ella, ocupar tu lugar en el mundo. En el Rebirthing no solo tomamos oxígeno, respiramos energía, y eso nos llena de vitalidad. Ese impulso, en medio de la enfermedad, es vital.

Venimos al mundo con una primera inhalación, que significa tomar la vida, y nos vamos con la última exhalación, que es soltar la vida. Trabajar la respiración conscientemente ayuda a que ese momento, cuando llega, sea tranquilo, sereno y en paz. He tenido el honor de acompañar ese tránsito.