El estrés sostenido se ha convertido en uno de los principales factores que afectan al bienestar y al rendimiento dentro de las empresas.
Su impacto se refleja en la concentración, la toma de decisiones, el clima laboral y, a medio plazo, en el aumento del desgaste emocional y las bajas laborales.
Cada vez más organizaciones están incorporando prácticas que ayuden a sus equipos a gestionar el estrés de forma efectiva.