Tacto consciente
Un espacio donde el cuerpo puede soltar y sentirse escuchado
Tacto consciente
Un espacio donde el cuerpo puede soltar y sentirse escuchado
Una sesión de masaje de tacto consciente es mucho más que un masaje. Es un espacio de cuidado, mimo y sostén.
Cuando el cuerpo es tocado desde la escucha, el sistema nervioso lo reconoce. No es lo mismo ser tocado que ser escuchado a través del tacto. Un cuerpo que no se siente escuchado no se acaba de relajar. Parte de él se mantiene en tensión. Pero cuando el tacto viene desde la presencia y la escucha profunda, ocurre algo muy especial: una relajación profunda y duradera que va mucho más allá de lo físico.
En mis sesiones de masaje de tacto consciente en Barcelona integro distintas técnicas, masaje californiano, Esalen, Arun tacto consciente y trabajo de tejido profundo, no como un menú, sino como una danza. Escucho lo que el cuerpo necesita en cada momento y aplico lo que pide. En una misma sesión pueden confluir varias técnicas, porque cada cuerpo es único y cada sesión también.
Este trabajo acompaña a nivel físico, aliviando dolores y tensiones que a veces no tienen explicación médica aparente y que el masaje de tacto consciente logra liberar. A nivel mental, calma y aclara. A nivel emocional, equilibra y libera. Es un trabajo que actúa en todas las capas del ser.
El cuerpo tiene una sabiduría propia. A través del masaje de tacto consciente, esa sabiduría se activa, permitiendo que el cuerpo encuentre su propio equilibrio y que la persona se sienta verdaderamente en sí misma.